Comportamientos: la niñez, el adulto, el hijo y el abuelo…

Debo admitir que los comportamientos humanos son algo extremadamente complejos, aparentemente en esta “tardía” edad del conocimiento, claro que hay cientos de autores intentando desenfrenadamente descifrar el enigma mental y a la par cientos de individuos que valientemente y sin intención rompen con las reglas y/o teorías del pensamiento.

Remitámonos a los ejemplos de la temprana edad, un niño, se comporta con ciertos esquemas mentales que parecieran ir en “hardwired” desde la concepción, por ejemplo, el juego, la envidia, el berrinche, la necedad, la pelea, etc…, comportamientos tal vez de autodefensa y de supervivencia heredados por medio de la evolución, y a la vez comportamientos que en la vida adulta cobran el disfraz de la inseguridad traducida en el clásico “error de juicio”.

¿Qué quiero decir?, ¿qué los comportamientos humanos son una gama mejorada y madurada de los comportamientos de la infancia?….. a mí no me parece tan fácil la cuestión que intentamos tratar.

Es innegable, el hecho de que la inmadurez es muy parecida al “berrinche” de la infancia, y sin embargo, el adulto que madura en esencia se comporta de una manera muy diferente, para los que llegan a ser padres, cuentan con la oportunidad de aprender de una nueva manera los comportamientos humanos, el de la crianza por ejemplo, y no digo que el hecho de procrear provea al padre de comportamientos de crianza ya por sí maduros, no es tan fácil la tarea del ser padre.

Sin embargo, el padre que aprende de los hijos para proveer de una mejor calidad de crianza, se comporta de maneras mucho más elaboradas en cuanto a comportamientos, actitudes y enseñanzas.

El padre consciente, ve en el hijo ciertos reflejos de él mismo, algo ciertamente maravilloso, y ya sea por aprendizaje del niño conciente o inconciente, o ya sea por información genética de alta calidad, o simple y llanamente un misterio más de la naturaleza, los hijos se crean como una transformación en miniatura y de procesos muy elaborados de los padres mismos.

Tal vez sea que con esta maravillosa prolongación de la especie, el hombre, al mirarse en un espejo de carne y hueso ante su propia creación, es que active mecanismos ocultos de pensamiento y se produzcan nuevos comportamientos de madurez y de reflexión ajenos a los primitivos primos de la niñez.

Se dice que la especie humana en promedio vive entre 60 a 80 años, justos los necesarios para poder observar, en algunos casos, hasta 3 generaciones. Podríamos seguir con la anterior línea de pensamiento y ver un salto análogo en la transformación de padre a abuelo en cuanto a comportamientos.

Y es que el abuelo ve al nieto, como al hijo en miniatura, es decir, la realidad se transforma en algo aún más complejo, de naturaleza fractálica, pero a la vez la vida misma se impregna de cierta coherencia tranquilizadora y de cierta naturalidad de paz fluida, se concibe la vida altamente caótica y compleja de una manera realmente alivianada.

El clásico ejemplo del abuelo lleno de amor y bien consentidor de los nietos, ferviente de contarles todo tipo de historias, cuentos y leyendas, llenas de detalles y maravillas aunque no necesariamente del todo verídicas, jeje, pero que guardan secretamente conocimientos, verdades y sabidurías, y que son sólo visibles para los ojos viejitos llenos de bondad, ingenio y profundidad, y que además van cargando con una gran bolsa personal de mañas y artimañas, aunque casi todas siempre bien logradas en cuanto a la intención de recibir la recompenza necesaria de afecto y de cariño.

En rápica conclusión, la vida en sus diferentes transformaciones: nacimiento, crecimiento, reproducción, maduración y muerte, va de la mano con sus propios mecanismos de activación y transformación de comportamientos y conductas; mientras mas vasta se la experiencia, habrá mayores comportamientos, mientras más estímulos tenga habrá más conductas, y de la misma manera con mejores experiencias, mejores comportamientos, y con mejores estímulos, mejores conductas.

Y ya para finalizar, la complejidad de la realidad dependerá del observador y no de la realidad por si misma.

Muchas gracias y buena suerte.

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~ por Artyck en agosto 3, 2009.

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